Si necesitas un espacio para mirar, comprender y transformar
cómo te relacionas contigo misma y con los demás,
puedo acompanyarte.
¿Quieres comprenderte mejor y saber qué necesitas? ¿Sientes que algo se repite en tus relaciones y no sabes muy bien por qué? ¿Te encuentras cuidando mucho de los demás y dejándote a ti para después? ¿Sientes que hay mecanismos en tu manera de funcionar que ya no quieres seguir sosteniendo?
Si es así, quizás ha llegado el momento de mirarlo juntas.
Este espacio terapéutico está pensado para ti si necesitas parar y comprender qué sucede dentro de ti y cómo afecta a tus vínculos.
Todas tenemos mecanismos que se fueron configurando en nuestra familia de origen. Son formas de amar, de sobrevivir, de protegernos y de pertenecer. Muchas veces nos salvó hacernos pequeñas, complacer, evitar el conflicto, poner buena cara, hacer de mediadoras, cuidar de todo, aguantar más de lo que nos correspondía y dejar nuestras propias necesidades de lado.
Una incomodidad que vuelve y se repite, un límite que no pudiste poner, un conflicto que te pesa y cargas contigo, una manera de reaccionar que no reconoces como propia pero que aparece automáticamente, o un patrón y una forma de relacionarte que vienen de lejos y que ahora estás preparada para transformar.
Estos mecanismos tienen toda la lógica del mundo cuando somos pequeñas.
Pero, de adultas, cuando queremos vivir y relacionarnos de otra manera, necesitamos revisarlos, actualizarlos y adaptarlos a lo que queremos y necesitamos ahora, tanto para nosotras como para nuestros vínculos y para la familia que estamos creando, sea cual sea su forma.
¿ESTÁS PREPARADA PARA PONERTE EN EL CENTRO Y TRANSFORMAR LA MANERA EN QUE TE RELACIONAS CONTIGO Y CON LOS DEMÁS?
¿QUÉ HERRAMIENTAS TE OFREZCO?
Mirada sistémica.
Lectura de dinámicas relacionales.
Trabajo psicocorporal y movimiento.
Escucha emocional profunda.
Presencia y seguridad en el vínculo terapéutico.
Perspectiva feminista y de contexto social.
-
Sientes que se repiten patrones o reacciones que no acabas de comprender.
Te cuesta poner límites y aparece el miedo a hacer daño o decepcionar.
Te cuesta reconocer qué necesitas, priorizarlo y dártelo sin sentir culpa.
Te sientes desconectada de tu cuerpo o notas que las emociones te sobrepasan con mucha intensidad.
Te tratas con mucha autoexigencia y no valoras todo lo que vas consiguiendo; nunca parece suficiente.
Asumes más de lo que puedes sostener y dejas tus necesidades para «si queda tiempo».
Te bloqueas ante cambios o decisiones que requieren claridad.
Detectas patrones familiares que no quieres seguir repitiendo en tu vida adulta.
Te cuesta recibir, ocupar espacio o sentir que mereces aquello que deseas.
Arrastras historias o relaciones pasadas que todavía te pesan o que se siguen repitiendo.
-
Repetición de conflictos que nunca terminan de resolverse.
Dificultades en la comunicación (discusiones, silencios, distancia).
Sentir que una persona da más que la otra, o que no estáis en el mismo lugar ni en el mismo momento.
Diferencias en la manera de gestionar las emociones, las necesidades o los límites.
Crisis después de una etapa complicada o de un cambio vital.
Transiciones como la llegada de una criatura y la reformulación de roles y dinámicas.
Pérdida de conexión, de intimidad o de la sensación de equipo.
Sensación de que cada vez hay más distancia y no sabéis cómo volver a acercaros.
-
Dificultades en la crianza (conflictos, límites, miedos, desbordamiento).
Momentos de caos o desorden en los roles y la comunicación.
Situaciones en las que un miembro asume demasiada o muy poca responsabilidad, generando desigualdades.
Retos relacionados con la adolescencia o con la infancia y emociones desbordadas.
Tensiones constantes entre hermanos o entre progenitores e hijos.
Repetición de patrones familiares que no sabéis cómo cambiar.
Momentos de duelo, separación, divorcio o cambios importantes dentro del sistema familiar.
Sensación de desconexión o falta de armonía en casa y en la familia.